lunes, 4 de junio de 2012

Madre Serafina y la campanilla de plata


Hace mucho tiempo, vivían en una torre, en lo alto de un monte, Madre Serafina y sus tres hijos: Viento Norte, Viento Solano y Brisa.

Cuando los vientos eran pequeños, pasaban los días correteando por el monte y persiguiéndose por las escaleras de la torres. Al hacerse mayores, los tres hermanos tuvieron que separarse e irse por el mundo. Dejaron a su madre una campanilla de plata para que pudiera llamarles si los necesitaba y se fueron volando.

Cada año, los vientos visitaban unos días a Madre Serafina: Brisa en Primavera, Viento Norte en invierno y en verano Viento Solano. Pero la madre de los vientos se sentía muy sola en la torre. Su única distracción era contemplar el valle verde desde la terraza y coleccionar semillas que sus hijos le traían de todos los lugares de la Tierra. Una tarde de primavera, Madre Serafina se sintió tan sola que decidió juntar a sus hijos, como cuando eran pequeños. Preparó una buena merienda y tocó la campanilla de plata. 

Viento norte andaba muy lejos cuando oyó la llamada. Regresó veloz, pues creía que su madre estaba en peligro. Cuando llegó al valle en flor, los campos se cubrieron de escarcha, murieron los árboles tiernos y el cielo se cubrió de nubes negras. Los habitantes del valle se quedaron helados de frío y de miedo. Luego llego Viento Solano con su aliento de fuego. Traía remolinos de polvo y arena del desierto, donde estaba cuando oyó la campanilla. Pasó por los campos deshelando todo lo que había helado su hermano, sacando árboles y plantas. Cuando apareció Brisa, el valle era un desierto, los árboles estaban quemados y las plantas secas y aburridas. El paisaje era horrible y los ciudadanos del valle estaban asombrados por lo que le había ocurrido al lugar.  Habían perdido la cosecha del año y sin esta no podrían sobrevivir.

Los vientos perdonaron a su madre por haberlos llamado haciéndoles abandonar su trabajo. Después de merendar, los hijos de Madre Serafina se quedaron alucinados de cómo se quedó el valle, pero aún así se tuvieron que ir. Viento Norte y Viento solano regresaron a sus tareas y Brisa se quedó, porque ya era primavera.

La gente del valle creía que en la torre vivía una bruja poderosa. Sin embargo, ante la desgracia de sus tierras, pensaron que sólo ella les podría salvar de la desolación y el hambre.

Así que todas las personas del valle se reunieron en la plaza del pueblo para decir de qué manera podían contactar con la supuesta bruja de la torre y quien iría. Nadie tuvo el suficiente valor para presentarse, hasta que un pastorcillo llamado Justo, se presento voluntario. Justo era valiente y audaz y sin más dilación subió a la torre. Cuando llego y vio a Madre Serafina no le pareció que fuera una bruja, ni muchísimo menos. Tampoco tuvo miedo de contarle la ruina en la que había caído sobre el valle. La madre de los vientos se sintió muy culpable y triste y quiso arreglar el desastre que había causado y pidió ayuda a su hija Brisa.

Brisa esparció por todo el valle la colección de semillas que guardaba su madre desde hacía meses, regalo de sus hijos. Y luego trajo nubes cargadas de agua que regaron la tierra poco a poco. Pronto todo el valle volvió a florecer, lo seco se volvió con vida y todo volvió a crecer. El sol y la lluvia devolvieron la vida a los campos, de las semillas nacieron árboles con diversos frutos ricos y jugosos y la crecieron plantas que nunca antes se habían visto por el valle.

La gente del valle dejo dejó de temer a Madre Serafina, los niños comenzaron a visitarla atraídos por su simpatía y su bondad. Cada tarde, estos se iban a merendar pan con membrillo. Por supuesto Madre Serafina no volvió a llamar más a sus hijos de improviso.

Un día Madre Serafina discutió con sus tres hijos, cual mes era el más apropiado para que la visitaran los tres a la vez. El mes que eligieron y el más apropiado fue el mes de Febrero.
Por eso, en este mes a veces sopla viento frío y otras una brisa suave.
                                         Fin.


Autora:
Mª Carmen Chincoa Aroca. 4º ESO.

3 comentarios:

  1. Este cuento se encuentra ya publicado por susaeta.
    Lo único que ha cambiado es el nombre de la madre de los vientos que era TANA y no Serafina.
    Hagan referencia y no lo firmen como si fuera su autora.
    Enseñen que vale más una obra que todo lo que copien.

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  2. Totalmente deacuerdo. Esta coleccion que publico susaeta fue muy completa y especial, lo justo es citar al autor y la obra. Me he vuelto loca buscando el cuento en internet para que el unico sitio en el que doy con el, este a nombre de otra persona. El talento no se copia, o se tiene, o no se tiene.

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  3. De acuerdo con los dos comentarios. Esto fue un trabajo para un programa que hacíamos y se ve que la chica que lo escribió no tenía mucha imaginación. Lo presentó como propio y, por lo que dicen ustedes, no lo es. Muy mal hecho.

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